Salmo 139: El cuidado de Dios

Dios nos conoce.  Él nos conoce a perfección.  No solo él es el creador de todas las cosas, sino que también tiene un conocimiento personal de cada uno de nosotros.  Por eso es que no lo podemos engañar y cualquier esfuerzo en tratar de hacerlo es una pérdida de tiempo.  En el lado positivo, porque Dios conoce lo mas íntimo de nuestras almas, él sabe exactamente lo que pensamos y vamos a decir antes de que una sola palabra salga de nuestra boca.  Él conoce nuestra necesidad y también sabe lo que nos conviene.  Por eso es que no podemos escondernos de él.  Aunque me fuera al lugar más profundo de la tierra, en la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico, allí él me va e encontrar.  Aún si me fuera en un viaje interplanetario, allí Dios está.  Podemos pasar los umbrales de la muerte y ya Dios ha demostrado que de la misma manera que no pudieron contener a su Hijo, no podrán contenernos a nosotros y todos esos lugares están al alcance de Dios.

Dios tiene cuidado de mí.  Él cubre mis salidas y mis entradas.  No importa en donde esté ni en las circunstancias que me encuentre, él estará conmigo.  No porque yo lo merezca sino porque ese es él.  David lo dice cuando exclama: “Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar,  aún allí me guiará tu mano, y  me asirá tu diestra.”  En cualquier lugar, en cualquier sitio Dios me tomará de mi mano para guiarme porque él tiene cuidado de mí.  Van a venir días malos, porque van a venir, pero aún la noche más oscura no podrá cubrir su luz.  No hay nada que sea los suficientemente oscuro para poder ocultar y cubrir la luz de Dios.  Por eso es que lo alabo y lo glorifico.  Me maravillo de su santidad, poder y presencia.  No hay Dios como mi Dios.

Desde el vientre de nuestra madre, él ha tomado cuidado de nosotros.  En ocasiones nos parece que estamos solos pero él nunca nos ha abandonado.  David dice que, “¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!  ¡Cuán grande es la suma de ellos!”  La incomprensible grandeza del conocimiento de Dios es tal que abruma a David por completo.  Saber que Uno tan grande lo conoce tan íntimamente es una fuente de consolación para David de la misma manera que lo es para nosotros.  David desea tener una relación con Dios que sea como un libro abierto.  Si al fin y al cabo, Dios lo conoce todo, desde el vientre de nuestra madre, así que por qué tratar de ocultarle algo.  David comenzó el salmo diciendo: “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.  Oh Dios, tú me has visto y me conoces”.  De la misma manera él lo quiere terminar, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos.”  Dios conoce nuestro corazón y él nos librará de nuestros enemigos.  ¡Él siempre cuidará de mí!

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