Salmo 10: Oración pidiendo la ayuda de Dios

¿Cuántas veces en medio de los problemas sentimos que Dios esta lejos?  ¿Con qué frecuencia nos parece que los malos están triunfando y los pobres y justos perdiendo?  ¿Cuándo veremos ganar al justo?  Esto son preguntas que todos nos hemos hecho en algún momento de nuestras vidas y son parecidas a las que se pregunta el salmista, “¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?”  El salmista mira a su alrededor y lo que ve es maldad, ve que los malos no buscan a Dios y que su andar está lejos de él.  El salmista observa que no hay temor a Dios y que el malo piensa que no va a ver ninguna mala consecuencia de la maldad que hace.  Él ve al malo actuando impunemente y piensa hasta cuando Dios lo va a permitir.

Estos sentimientos del salmista no son únicos, sino que a través de la historia, cuando los impíos parecen ganar, nos vienen a nuestro corazón sentimientos de que no hay justicia y de que Dios no actúa para castigar al malo.  Tal vez el problema es cómo vemos a Dios.  Para algunos es la figura autoritaria, con el fuete en la mano, disfrutando castigar a diestra y siniestra.  En esa imagen es lógico que pensemos, ¿por qué no actúa Dios?  El problema es que esa es nuestra imagen, no quién Dios es.  Nuestro Dios no solo es fuego consumidor sino que también es el Dios de amor, misericordia, justicia, gracia y santidad.  Dios nunca actúa tardíamente sino que siempre obra a su tiempo y en todo momento está en control.  Con mis ojos humanos veo a los malos ganando, con mis ojos espirituales veo a Dios en control actuando conforme a su tiempo y dando la oportunidad para que el impío se arrepienta.  El salmista se pregunta, ¿Por qué?  Solo se puede contestar, “en su sabiduría; para sus propósitos; porque él sabe que es lo mejor.”

El salmista le pide a Dios que actúe y castigue a los malos.  Él dice: “Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres.”  Se le pide ayuda a Dios.  En los momentos más difíciles de nuestra vida, sólo hay un lugar a donde mirar y ese lugar es a Dios.  Dios es el amparo al huérfano y al desvalido, es aquél que escucha nuestras oraciones, el que nunca nos abandona.  Tenemos que vivir confiando en que Dios nos protegerá y en su momento le dará la recompensa que le corresponde a los malos.  Jehová reina y su reino es por toda la eternidad.  Nunca debemos dudar de que “El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, Para juzgar al huérfano y al oprimido, A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.”  En este tiempo de elecciones, yo voto a que confiemos en Dios, él hará justicia a su tiempo, escuchará nuestro petición de ayuda y nunca nos abandonará.

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