Salmo 18: Dando gracias por la victoria

Al correr los años, uno se da cuenta de lo mal agradecidos que es una gran porción de la humanidad.  ¿Se acuerdan los diez leprosos sanados por Jesús y solo uno regresó a dar gracias?  David no era uno de los que no daban gracias a Dios.  Muchos de sus salmos, o son de acción de gracias o tienen porciones donde le dan gracias a Dios.  Este es uno de los cuales es un cántico de alabanza a Dios que se encuentra también en 2 Samuel 22.

David comienza diciendo que ama a Dios y que él es su fortaleza, roca, castillo, libertador, escudo, refugio, y la fuerza de su salvación.  No hay mejor forma para comenzar dando gracias que alabando a Dios y todo lo que ha hecho por nosotros.  David da testimonio de cuál era su situación y cómo Dios lo libró de sus poderosos enemigos.  El describe los eventos y me hace pensar con que frecuencia nosotros oramos dándole gracias a Dios por eventos específicos.  Se ora dando gracias en forma general, – Gracias Señor por todas tus bendiciones -, en vez de mencionar en específico lo que él ha hecho por nosotros.  Si Dios fue bueno y nos bendijo lo menos que puedo hacer es mencionar por qué.  No porque el necesite que se lo recordemos, sino porque nosotros necesitamos recordarlo para que no se nos olvide las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros.

David implica que eventos naturales fueron una demostración del poder de Dios a su favor.  Tal vez fue el tiempo o momento que sucedieron que hacia que David pudiera ver la intervención directa de parte de Dios.  El salmista también ve la actuación de Dios a su favor como resultado directo de él haberlo honrado y guardado sus mandamientos.  Él dice: “Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.  Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.  Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos.”  A Dios no se le puede comprar pero es claro que él bendice a sus hijos.  La persona que busca de Dios y le sirve va a ser recompensada.  Esa recompensa es tanto en esta vida como en la vida venidera.  No se basa necesariamente en dinero o prosperidad financiera sino en llenar su necesidades, darle contentamiento y aún mas importante, llenarlo de su paz.  Dios siempre está dispuesto a bendecirnos, sólo tenemos que buscarlo, servirle y confiar en él.  Nunca se nos debe de olvidar, “¿quién es Dios sino sólo Jehová?  ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?”

Dios es el único que me da la victoria.  El es mi escudo y fortaleza, me da fuerzas para la pelea y me da la autoridad sobre los enemigos para vencer. “Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre.”  Ese es mi trabajo.  Alabarlo, glorificarlo y hacer su voluntad.

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