Salmo 26: Señor, soy inocente

¿Cuántos se atreven acercarse a Dios y decirle que lo examine y lo pruebe porque su vida no tiene tacha?  No creo que haya muchos pero David lo hizo.  “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.”  El problema con esta petición no está en el examen actual, porque Dios lo sabe todo y antes de yo decirlo, él ya conoce todos mis aciertos, errores, faltas y pecados.  El problema consiste en el mero hecho de ir delante de la presencia de Dios y reclamar que uno es justo y que no ha cometido falta.  Me parece que David lo puede hacer, porque viene de su buscar de Dios y no de ser arrogante o engreído.  David debe de estar perplejo.  El le sirve a Dios, trata de vivir una vida justa y piadosa delante de su presencia, sin embargo, parece que sus enemigos están ganando.  Por eso el salmista dice: “Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear.”  ¿Cuántos no nos hemos sentido así?  ¿Si soy del bando que va a ganar, por qué no me siento ganador?

Esta declaración de ser integro y justo no debe ser mal entendida.  En muchas ocasiones que los salmistas se examinan delante de Dios, reconocen su necesidad profunda de perdón.  El asunto es que para el salmista, cuando se compara con la gente que tramaba traicionarlo y asesinarlo, él se consideraba integro comparado con ellos.  Así que para David, el meollo del asunto es la justicia de Dios, su equidad.  En la época que los salmos se escriben, no hay un entendimiento claro acerca de la vida después de la muerte.  Por eso se esperaba que la gente buena le fuera bien en la vida y prosperaran, y la gente malvada iba a ser castigada en esta vida.  El salmista al ver que no sucedía así, quedaba perplejo y no podía explicarlo.  ¡Acaso Dios no controlaba todas las cosas!  Por eso, al reclamar justicia, enfatiza que ha sido mas fiel a Dios que sus enemigos.

Esta declaración del salmista hay que verla como la persona que estuvo envuelta en un accidente de trafico y va al tribunal y declara que su modo de conducir es bueno.  ¿Significa eso que nunca en su vida ha violado alguna ley?  No, eso no quiere decir que en ocasiones no se equivoque sino que no merece un castigo por ese accidente.

No somos perfectos, pero en ocasiones nos sentimos que deberíamos tener mejor suerte.  Le decimos a Dios, no soy perfecto pero deberías ayudarme más.  La realidad es que no tenemos el conocimiento perfecto que tiene Dios y por lo tanto en muchas ocasiones no vemos cuando está actuando a nuestro favor.  Dios es la salvación de su pueblo, sólo tenemos que creer que nuestra salvación va a suceder, ya sea en esta vida o en la postrera, y él siempre cuidará de nosotros.

En los momentos que nos sentimos que no se esta actuando con justicia con nosotros, debemos de pensar en Jesús.  El sí era justo y sin embargo murió por los injustos para que tengamos vida en él.  Sus enemigos pensaron que vencieron al crucificarle, pero al tercer día resucitó, mostrando ser Hijo de Dios y que aún la muerte no podía contenerlo.  Vamos a recibir bendiciones en esta tierra pero nunca se nos debe olvidar que nuestra recompensa, nuestro tesoro incorruptible, está en los cielos donde iremos a morar y a pasar toda una eternidad.

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