Salmos 28 y 29: Oración por ayuda y la poderosa voz de Dios

Nuevamente el salmista está pidiendo ayuda.  ¿Es esto raro?  Claro que no.  ¿Acaso nosotros no le estamos pidiendo diariamente a Dios en nuestras oraciones?  Es claro que tanto el salmista como nosotros sabemos de donde puede venir nuestra ayuda.  Nuestra ayuda viene de Jehová, aquel que hizo los cielos y la tierra y todo lo que en ella hay.  Por eso es que clamamos diariamente a Dios y le pedimos que nos bendiga, que nos proteja, no solamente a nosotros sino a todos los nuestros.

En los momentos que nos responde decimos: “Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.  Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.”  Luego de alabarlo, David ora por el pueblo de la misma manera que nosotros procedemos a orar por la iglesia, los que nos gobiernan y veinte otras cosas más.  Todo esto me indica que Dios no necesariamente espera salmos de nosotros pero si espera que nos acerquemos a él con el corazón en la mano, humildemente, orando por nuestras necesidades y las de otros y confiando que él va a contestar.  ¿No es difícil, verdad?

En el salmo 29, me parece como si fue escrito en medio de lluvia, truenos y rayos.  Cuando uno está seguro bajo techo en la costa y de momento viene la tormenta con la lluvia y los truenos, no puedo pensar en otra cosa que no sea de lo grande que es Dios.  David habla de esa poderosa voz de Dios que se puede apreciar en la naturaleza.  Al llover fuerte, oímos el estruendo de la lluvia cayendo y a eso le añadimos el trueno nos parece que Dios está hablando.  En una ocasión tuve la oportunidad de ir a las cataratas de Niágara y tomar el barco que se acerca por debajo a ellas.  El sonido del agua cayendo es ensordecedor y nos maravilla el pensar que todo eso es parte de la voz del Creador.

El salmista procede ha ubicar esa poderosa voz de Dios en varios lugares.  Ya hablamos de la lluvia y el trueno pero ¿que del sonido cuando las olas del mar revientan contra las rocas cuando hay marejadas?  Dios también se encuentra allí con potencia y gloria.    En el bosque Cambalache en Puerto Rico, tuve la oportunidad de estar en varios retiros.  Allí en ocasiones venían ráfagas de viento entre las copas de los árboles que podían hasta ahogar la conversación en la casetas que celebrábamos los servicios.   En ese viento recio se encontraba también la voz de Dios.  En el terremoto, en la erupción del volcán, en el tornado, en los huracanes, en todos ellos, si escuchamos atentamente, oiremos la voz de Dios.

Dios es todopoderoso y el dará poder a su pueblo.  Y no sólo dará poder sino tal vez más importante nos dará la paz.  ¡Señor, hazme sensible a tu voz en medio de la tormenta y dame tu paz!

Leave a comment

Filed under Salmos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s