Salmo 34: Dios cuida de los suyos

Este salmo lo escribió David cuando se hizo el loco para que un rey lo echara para el poder salir de sus tierras.  David está siendo perseguido por Saúl, se va a tierra de Abimelec, allí su reputación lo sigue, así que crea esa estratagema para poder irse.  El rey cae en la trampa y David se puede ir para continuar ocultándose.  David ve que aún cuando todo está en su contra, Dios cuida de él.  Por eso es que él comienza diciendo: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo;  Su alabanza estará de continuo en mi boca.”  David está agradecido del cuidado y protección de Dios y por eso exalta su nombre.  La vida de David está en peligro, todavía está siendo perseguido, todavía continua de arriba para abajo buscando en donde ocultarse, sin embargo él está agradecido a Dios.

Uno de los versículos de mi niñez, que he repetido en muchas ocasiones es el que dice: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.”  David añade, “Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.”  ¿A que se refiere esto?  ¿Es Dios aterrador?  La frases relacionadas con el temor a Dios se encuentran en muchos lugares de las escrituras.  ¿Es que hay que tenerle miedo a Dios?  Esa no es la idea que llevan esos pasajes.  Estas frases indicaban que aquel que teme a Jehová tiene una buena relación con Dios.  Para tener esa buena relación, nosotros tenemos que comenzar con tener un sentido reverente de que Dios es tan poderoso y justo que no podemos tomarlo a la ligera.  Esa relación continúa avanzando hasta el punto donde esa reverencia nos da un profundo sentido de seguridad, como lo demuestra David en este salmo.  Con Dios no se puede jugar, pero si sabemos que no solo es justo sino que también es misericordioso y que es lento para la ira.  Por su amor, gracia y misericordia, podemos estar seguros que es nuestro escudo, nuestro campeón y nuestro defensor y el tiene todo nuestro respeto y adoración.

David da en el salmo consejos específico de cómo vivir una vida de respeto a Dios, para que sea larga y de gozo.  Él dice: “Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré.”  David enseña que tenemos que refrenar nuestra lengua de hablar mal, alejarnos de planes perversos, no hablar mal de otros y que no andemos diciendo mentiras.  Tenemos que alejarnos de la maldad, buscar hacer lo bueno y esforzarnos por vivir en paz.  Lo anterior no es irrazonable, lo difícil es ser consistentemente en ello.  Por eso es que necesitamos un salvador, uno que more en nosotros y a través de él podamos vivir una vida que agrade a Dios.

El salmo termina hablando sobre cuando uno tenga el corazón hecho pedazos y ha perdido toda ánimo y esperanza, Dios nos ayudará a vencer.  No tenemos que temer a ninguna condenación, porque el mismo Dios redime nuestras almas y no seremos condenados porque confiamos en él.  Todo aquél que acuda a Dios en busca de ayuda, la encontrará.  ¡Aleluya!

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