Salmo 37: Triunfo de los buenos, fracaso de los malos

Si nosotros hubiéramos creado el mundo, sin lugar a dudas que haríamos que los buenos siempre prosperaran y que  a los malos siempre les fuera mal.  En nuestra mente, el bueno siempre debe recibir alguna recompensa mientras que el malo debería ser castigado.  Eso es lo que nos parece justo.  Eso es lo que debiera ser.  Pero la vida no es así.  En ocasiones vemos al justo sufriendo y al malo disfrutando y gozando el fruto de sus malas obras.  ¿Cómo explicarlo?

El objeto de este salmo es asegurarnos a aquellos que nos molesta que los malos aparentemente prosperen a nuestras expensas, que al final, va a ver en cada caso retribución para los que hacen el mal.  También es decirle a las personas malas que la condición del justo, aunque esté sufriendo, es mucho mejor que la del malo, aunque esté gozando en esos momentos de prosperidad.

Por eso es que el justo no se debe impacientar a causa de los malvados.  Tampoco debe envidiarlo.  La posición del malo está lejos de Dios, a su tiempo va a recibir el castigo y si lo envidiamos, corremos el riesgo de ser tentados a seguir su ejemplo.  Si lo comparamos contra la eternidad, el malo sólo tendrá éxito por muy poco tiempo.  Sin embargo, el que se deleita  en Jehová, recibirá de parte de Dios, las peticiones de su corazón.  “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.”  Creo que todas las mañanas, lo primero que debemos de hacer es poner nuestro día en las manos de Dios.  Él se encargará que todos vean con claridad que somos justos y rectos.

La clave está en que tenemos que ser pacientes y esperar en el Señor.  Aquellos que esperamos en el Señor, que somos mansos, heredaremos la tierra y tendremos mucha paz.  Esto no sólo lo dice el salmista sino también lo dijo Jesucristo.  El cumplimiento mas notable de esto lo fue Moisés, que las escrituras dicen que en su momento, fue el hombre más manso del mundo (Números 12:3).  De la misma forma que le sucedió a Moisés, no importan lo que maquinen los malos en nuestra contra, al final la victoria será nuestra.  Al fin y al cabo, “Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.”

El salmista está convencido que nunca el que sirve a Dios, será abandonado por él.  En algo que hemos escuchado en muchas ocasiones, “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.”  Estoy convencido que Dios no necesariamente nos dará todo lo que queremos pero que siempre nos dará todo lo que necesitamos.  Dios siempre provee al justo conforme a sus riquezas en gloria y de acuerdo a su voluntad.  Esta tierra es nuestra y siempre viviremos en ella porque la heredaremos por la eternidad.

¿Qué nos ha dado Dios para que permanezcamos fieles a él?  “La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán.”  Dios nos ha dado el Espíritu Santo para que escriba en nuestros corazones la ley de Dios y por lo tanto, estemos inclinados a obedecerle y servirle.  Si esperamos en él, Jehová nos ayudará, liberará y salvará.  ¿Alguien quiere algo más?

1 Comment

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One response to “Salmo 37: Triunfo de los buenos, fracaso de los malos

  1. José Santana

    Amén.

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