Juan 21: Jesús resucitado

Este libro parece haber terminado en el capítulo anterior con la historia de Tomás y el propósito del libro.  Así que este último capítulo es más como un epílogo.  Parece cómo si hubiese sido escrito por Juan luego de haber completado el evangelio.  Parece que Juan sentía que había dejado de decir ciertas cosas y creía que era importante decirlas.  Una de esas cosas era el rol de Pedro.  Juan lo había mencionado como uno de los que había negado a Jesús, aunque fue parte de las historias de resurrección.  Tal vez Juan pensó que Pedro tenía que ser restaurado, sin quitarle prominencia al discípulo amado.  En adición, Juan probablemente quería anunciarle a sus lectores que él iba a morir como los otros, así que aprovecho la oportunidad para dejarlo claramente establecido.

Jesús se le manifiesta a los discípulos en el mar de Tiberias o como lo llamaban los judíos mar de Galilea.   Esta aparición es fuera del área de Jerusalén, y siete de los discípulos son mencionados.  Pedro y sus compañeros decidieron ir a pescar, no logran nada en la noche y en la mañana Jesús se les acerca, les dice donde echar las redes y recogen mas de cien peces en la red.  Juan finalmente reconoce a Jesús; Pedro se lanza al agua a ir a donde él y luego de comer viene la conversación entre Pedro y Jesús sobre cuánto lo amaba a él.

Esta conversación es interesantísima en las palabras en griego que son utilizadas en la misma.  Jesús le pregunta la primera vez usando para amor la palabra griega agapaõ (γαπάω), pero Pedro le responde usando para amor la palabra griega phileõ (φιλέω).  Por segunda vez Jesús usa la palabra agapaõ respondiendo nuevamente Pedro con phileõ.  En la tercera vez, Jesús utiliza para amar la palabra que estaba usando Pedro, volviendo él a responder de la misma manera.  La primera, agapaõ, era la expresión máxima de amor, se utilizaba entre esposos o para expresar el amor a los hijos.  Es la palabra utilizada en 1 Corintios 13 y expresa el amor incondicional de Dios.  Pero la segunda palabra, es utilizada mayormente refiriéndose al amor de amistad o entre familiares.  Jesús le pregunta a Pedro si lo ama incondicionalmente las primeras dos ocasiones, y Pedro le responde que lo ama filialmente.  La tercera ocasión, Jesús le pregunta tal y como Pedro respondía, entristeciendo a Pedro pero éste contestando nuevamente en la afirmativa.  ¿Cómo amamos nosotros a Jesús?  ¿Cómo le hubiéramos respondido al Maestro?  ¿Nos creemos mejores que Pedro?

Yo no me creo mejor que Pedro, ni tampoco pienso que amó a Jesús más que él.  Si lo amara incondicionalmente, nunca lo ofendería pero sin embargo fallo delante de su presencia y le tengo que pedir perdón.  Pero es claro que mi aspiración es amarlo y servirle incondicionalmente, estar en continua comunión con él y ser un instrumento en sus manos para ver al mundo como él lo ve.  Le pido a Dios, que a través del Espíritu Santo, me llene cada día mas de él de forma que un día pueda decir: Ναί, κύριε, σὺ οἶδας ὅτι αγαπῶ σε.

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