Salmo 57: Señor, quiero que me protejas

Uno ora conforme a sus experiencias de vida.  La vida de David continuamente estaba en peligro y por lo tanto continuamente estaba orando por protección.  ¿Quién lo culpa?  El rey de su país lo está buscando para matarlo y parece que muy pocos lo respaldan.  El único que podía salvarlo era Dios.  Por lo tanto, lo único que resta es pedirle misericordia a Dios para que actúe a su favor.  David dice: “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.  Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.”  David sabe que Dios esta a su favor, la única duda es cuando, en que momento, Dios lo va a librar.

Cuando somos hijos de Dios, sabemos que él está presente, y nunca nos deja solos.  La pregunta que da vueltas en nuestro alrededor es si nos salvará en esta ocasión, o sus planes son otros para nosotros.  Pablo fue salvado en muchas ocasiones hasta que un día, en el tiempo de Dios, no fue librado y dio su vida por el Señor.  Para el verdugo, su vida le fue quitada allí, pero la realidad es que la había entregado hace mucho tiempo atrás en el camino de Damasco.  ¿A quién le pertenece nuestra vida?  ¿A nosotros ó a Dios?  La respuesta del creyente verdadero es a Dios y por lo tanto no podemos quejarnos el día que Dios decida llevarnos a su presencia.  Intelectualmente es fácil decirlo y hasta emocionalmente en medio de un retiro o actividad en la iglesia también pero el momento decisivo se encuentra cuando nuestra voluntad tiene que decidir cuál va a ser nuestros próximos pasos.  Si el momento llega, ¿descansaremos en Dios?  David responde diciendo: “Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré, y trovaré salmos.”

La gran bendición que tenemos es que podemos orar y clamar pidiendo protección.  Eso hay que combinarlo con estar dispuesto a aceptar su respuesta, independientemente  de la que sea.  Dios será mi Dios independientemente del resultado de mi oración.  ¡Ten compasión de mí y ayúdame a que sea así!

1 Comment

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One response to “Salmo 57: Señor, quiero que me protejas

  1. José Santana

    Amén y Amén

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