Salmo 58: Dios, castiga a los malos

Este es un salmo que es fácil identificarse con él.  EL concepto es simple, Señor hay malos en esta tierra, por favor castígalos.  El salmista se lo dirige a los poderosos y gobernantes.  Les reclama, no solamente sus acciones, sino también sus intenciones.  “No están gobernando a la gente como debe ser, sino que tienen la mente llena de maldad.  Dan rienda suelta a la violencia en el país.(PDT)”.  A estos hacedores de maldad se les compara con serpientes.  Pero en particular con serpientes que no quieren oír a sus encantadores para hacer lo que quieren.  Se le pide a Dios con respecto a ellos: “Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.  Sean disipados como aguas que corren; cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.”

Si nosotros estuviéramos manejando esta tierra, probablemente haríamos lo que pide el salmista.  Dentro de nuestro ser, hay algo que se resiste a aceptar de que un justo sufra sobre este planeta mientras que un injusto prospere y no sufra las consecuencias de sus injusticias.  Dios debería castigar a los malos aquí.  La falla de ese tipo de pensamiento consiste en que se nos olvida un pequeño detalle, delante de Dios nosotros también somos malos, injustos y pecadores.  Y la realidad con la justicia es que si uno ha violado la ley, lo ha hecho sin importar si fue una o muchas veces.  En la justicia humana, la frecuencia puede determinar la magnitud del castigo pero en la divina solo hay un castigo, y éste es eterno.

¿Por qué para el salmista, esto es tan importante?  Él nos dice: “Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.”  La preocupación aquí es que a Dios nunca se le ponga en duda.  Si el impío se ve ganando, alguien puede pensar que es una muestra de que no hay Dios.  Pero Dios no necesita que lo defendamos.  Hay castigo para el injusto, puede o no ser en esta tierra, pero en su momento será juzgado y condenado.  También es cierto que hay premio para el justo, aquí y en el más allá,, pero éste no necesariamente tiene que ser en oro y plata sino que es en todos las aspectos de la vida del justo incluyendo emociones, intelecto y voluntad.  No busquemos la venganza nosotros sino que se la dejemos a Dios.

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One response to “Salmo 58: Dios, castiga a los malos

  1. José Santana

    Amén y Amén.

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