Salmo 80: ¡Dios, míranos con buenos ojos!

“Oh Pastor de Israel, escucha . . .”  Jehová no es sólo el pastor de Israel sino que también es mi pastor.  ¿Quién hubiera podido predecir eso?  La mera idea de que nosotros somos las ovejas y que Dios es el pastor, desde el punto de vista de la mente que no tiene a Dios, es ridícula y sin embargo es así.  Él toma cuidado de nosotros y dio hasta su hijo para que nosotros pudiéramos acercarnos.  ¿Quién hace esto sino el buen pastor?  Porque somos sus ovejas es que podemos pedirle que nos rescate y salve.

Hay una frase que se repite vez tras vez: “Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.”  ¿Qué quiere decir esto?  Simplemente que si Dios todopoderoso nos mira con favor, nuestra salvación está asegurada.  La imagen aquí también puede ser que si su rostro nos está mirando continuamente significa que gozamos de su favor y protección.

Otra frase interesante es donde el salmista dice: “Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?”  Nosotros sabemos que ordinariamente , Dios perdona, y su ira cesa, cuando el afligido fervientemente ora a él.  Pero no siempre es así.  Hay unas pocas ocasiones cuando su ira no puede ser aplacada, cuando no hay remedio, la maldad ha persistido por mucho tiempo.  Para nosotros es importante como pueblo nunca llegar a ese lugar.  ¿Dios es capaz de hacer esto?  Nada mas pensemos en las personas de los tiempos de Noé.  Todos fueron destruidos y ninguno de ellos sobrevivió con excepción de Noé y sus hijos.  Aquellos que piensen que cualquier nación puede gozar el favor de Dios para siempre por lo que hicieron sus fundadores, están equivocados y mejor es clamar a Dios mientras la puerta este abierta y su oído inclinado a escucharnos y perdonarnos.

El salmista describe a Israel como la viña de Dios al igual que Isaías (Isaías 5:1-7).  Por eso es que cuando Jesús, cientos de años mas tarde, da las parábola de la viña, los oyentes saben muy bien de que está hablando de Israel.  El salmista le pide a Dios que no deje que su viña sea destruida sino que la visite, no en ira, sino en bondad y compasión, para su salvación.  Los dueños de viñas ponían mucho esfuerzo para prepararla y cuidarla.  Básicamente la petición es sencilla, somos tuyos, no nos abandones y  no dejes que nos destruyan.

Todos deseamos que Dios nos mire con buenos ojos y por eso es fácil identificarse con este salmo.  Permita Dios, que siempre estemos inclinados a buscarle y servirle y cuando nos apartemos, que respondamos rápidamente a su disciplina y corrección.

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