Salmo 90: La vida es corta, Dios es eterno

Este salmo tiene una nota bajo el título muy peculiar, “Oración de Moisés, hombre de Dios”.  No son muchos en la Biblia que llevan ese título.  Para mi es el resumen de toda una vida bajo el servicio de Dios.  Esa sería una buena nota para un epitafio, “Aquí yace Fulano de Tal, hombre de Dios”.  ¿Te gustaría que dijera así?  A mí me encantaría que mi vida pudiera ser resumida con esas tres palabras, “hombre de Dios”.  No creo que el título es algo que uno busca sino que sucede.  Nuestro enfoque no puede estar en ganar popularidad, ser más santo que otro, que me den un título que los otros no tienen, sino que tiene que estar en buscar a Dios con todas nuestras fuerzas, servirle de todo corazón y permitir siempre que su voluntad perfecta se haga en nuestras vidas.  Solamente así, tal vez, algún día podremos ser llamados, hombres o mujeres de Dios.

El salmista habla de cómo Dios siempre ha estado presente a través de los tiempos.  El ha sido nuestro refugio, es el creador y es eterno, “Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.”  Eso se compara con la realidad del hombre.  Una criatura finita, “ . . . Como la hierba que crece en la mañana.  En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca”, que al fin y al cabo, tiene que depender de Dios.  Él conoce nuestras maldades y fallas, y todo depende de él.  Nuestro pecado hace que envejezcamos, somos afortunados si llegamos a los 80 años, pero al fin y al cabo nuestro tiempo es como un pensamiento si tomamos en cuenta los tiempos de Dios.

Debido a todo eso, le pedimos a Dios que nos enseñe “de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”  Deseo que cada día que pase de mi vida, yo pueda  adquirir más y más sabiduría de parte de Dios.  Me gustaría que Dios continuara siendo misericordioso conmigo cada día y su luz alumbre mi camino.  Me gustaría que aprobara el trabajo que hago y que todo ministerio que realice tenga su aprobación.  Son muy pocos nuestros días aquí en la tierra para perder el tiempo y no dedicárselo a él.  En el poco tiempo que tenemos, que nuestras vidas sean llenas de su gracia, poder y misericordia.  ¡Amén!

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