Salmo 91: Morando bajo la sombra del Omnipotente

El que vive bajo la sombra del Dios altísimo se va a acoger a la protección del Todopoderoso.  “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.”  Con esas palabras comienza el salmista para indicarnos con quien nos estamos relacionando.  En ocasiones, vemos que el énfasis de un Dios personal, que es nuestro amigo y compañero, hace que nos olvidemos a quién nos estamos acercándonos.  Dios es mi amigo, pero Dios es el “Shaddai” (Todopoderoso).  Somos sabios si buscamos su abrigo y protección, pero eso hay que buscarlo con respeto y admiración.

Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza.  “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.”   Las ciudades judías, en los tiempos en los cuales los salmos fueron escritos, tenían una muralla para protegerlas de los ataques de los enemigos.  Dentro de la ciudad, en la parte más alta de la misma se colocaba una fortaleza como último recurso para defenderse del ataque.  Ese es el castillo que se refiere el salmista porque esa era la parte más protegida de la ciudad amurallada.  Allí uno puede dormir tranquilo porque toda nuestra confianza está puesta en Jehová. 

Este salmo es uno de mis favoritos.  Esos dos versículos iniciales fueron cantados muchas veces durante mi juventud en la iglesia que yo asistía.  Tal vez, este es uno de los salmos mas confortantes de las escrituras.  Ofrece confort para todo aquél que se encuentra abatido y perturbado.  Cualquiera que haya estado temeroso y haya leído este salmo, se ha sentido mucho mejor.

Tal vez algunos se han sentido de que Dios no los protegió ó actuó a su favor en algún momento dado.  Tienen que recordar que la mayor parte del tiempo, Dios nos libra de las calamidades que van a caer sobre nuestras vidas.  Si observáramos nuestra vida, desde la eternidad, nos daríamos cuenta que el poder de Satanás era tan grande, nuestra carne tan débil y la enemistad del mundo era tan fuerte que si Dios no hubiera continuamente intervenido a nuestro favor nunca hubiéramos sobrevivido ningún día.  En algunas ocasiones Dios permite calamidades a nuestra vida como en el caso de Job, para que le conozcamos mejor y crezcamos en nuestra fe.  En otras simplemente es para que nos santifiquemos y crezcamos en él.

El salmo concluye con el Señor asegurando al salmista que él lo libertará.  Le dice: “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.  Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.  Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.”  Aunque algunos creyentes mueren a edad joven, el hecho es que las cualidades y características que se obtienen al vivir una vida santa resultan en una larga vida y llena de gran satisfacción.

Nunca puedo olvidar que Dios estará conmigo a lo largo de mi vida.  Él me protegerá y me defenderá.  ¡Gracias Señor!

2 Comments

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2 responses to “Salmo 91: Morando bajo la sombra del Omnipotente

  1. Tititata

    Amén. Uno de los Salmos favoritos de mami. Papi lo tenía dentro de la Biblia que usaba cuando la leía. Es como dices: es un salmo que nos da seguridad y nos sentimos en paz. David descasaba en su Señor: “Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido. (Salmos 63:6-8). Hermoso. Gracias por la lectura.

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