Salmo 104: Un himno al Creador

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!  Hiciste todas ellas con sabiduría;  la tierra está llena de tus beneficios”

Al mirar la naturaleza que nos rodea, podemos concluir que con su belleza le canta alabanzas a Dios.  Si uno ha tenido la bendición de viajar, uno ha visto no solo lo bello de su país sino lo bello del mundo.  Todo lo creado muestra a un Dios creador y nos declara que no estamos solos en el universo, que no salimos de la nada, sino que tenemos propósito y finalidad.

Este salmo muestra aprecio por cada uno de los aspectos de la naturaleza, desde cabras salvajes, leones y hasta el famoso monstruo marino bíblico, “el leviatán” (probablemente la ballena).  Los israelitas , como pueblo agrícola y de pastoreo con una vida bien dura en aquella época, no tenían una idea romántica de la vida al aire libre.  Ningún pastor piensa en las ovejas y cabras como mullidas y suaves.  Sin embargo, el salmista nos dice que tienen valor, especialmente para Dios.  Se ve en el salmo cómo todos los elementos del mundo están conectados perfectamente.  Él ve en eso la mano de Dios porque entiende que es su obra perfecta.

La imagen de Dios que presenta, no es la de un creador relojero, que hace y conecta, lo echa a correr y se va, sino mas bien la de un creador que esta ligado en el presente bien íntimamente con su creación.  Las cosas van juntas y se acoplan unas a otras porque un Dios personal e íntimo las cuida.  Se menciona que los animales comen, no porque el ambiente donde viven contiene comida, sino porque Dios les da su comida en el momento adecuado. “Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.  Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.”  Todo lo que tiene vida en este mundo depende de su voluntad.  Aún las cosas que no tienen vida, también dependen de su voluntad como por ejemplo lo es el clima, los vientos , las nubes y aún la estabilidad misma de la tierra.  EL salmista no se limita a maravillarse de la complejidad y belleza de la naturaleza; ve en ella la obra de Dios.

El salmista no está preocupado por sobrepoblación ó la contaminación del ambiente, esto no era importante en una civilización preindustrial, pero sin embargo desea que Dios purifique la tierra, “Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser.”  Esta purificación es una de carácter espiritual porque desea que la limpie de pecadores, de aquellos que rechazan la voluntad de Dios.  La tierra es bella y pura y por eso los humanos que están sobre ella deberían ser puros de corazón.

Mi oración es que pueda siempre ver a Dios en todo lo que me rodea y que pueda reconocer sus acciones y sus cuidados para alabarlo y glorificarlo.  Él está a mi alrededor, sólo tengo que reconocerlo. ¡Ayúdame Señor a poder reconocerte a ti y a tu obra en todo momento! ¡Amén!

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