Salmo 116 y 117: Ya puedo dormir tranquilo, alabemos a Dios

“Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas”.  Definitivamente que son buenas razones para amar a Dios.  Son humanas y conforme a nuestra naturaleza.  Dios me escucha, atiende mi súplica y yo le aprendo amar por eso.  Eso es lo tremendo del amor de Dios.  El nos amó primero y no en respuesta de nada de lo que habíamos hecho.  No es porque lo escuchamos, no es porque le respondemos es simplemente quién él es. Dios es amor.  Debido a esto y porque Dios me escucha, me comunico con él diariamente.  “Porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días.”  ¡Qué todo los días sin fallar, busque el rostro de mi Dios y Salvador!  Si lo llamo, él me responderá.

En los tiempos del salmista, tiempos peligrosos, Dios lo libraba continuamente de la muerte.  En estos tiempos, me pregunto, ¿cuántas veces Dios ha hecho lo mismo sin yo saberlo?  El salmista habla de que “Jehová guarda a los sencillos”.  ¿Es mi comportamiento como uno de ellos?  En otra versión dice que protege a los indefensos.  La palabra en hebreo puede traducirse por aquellos que son confiados, que no tienen complicaciones, mansos y apacibles.  ¿Busco ser sencillo y confío como un niño confiaría de su Padre bueno?

“¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?”  Esto es una buena pregunta para hacernos.  El salmista se contesta comprometiéndose a mostrarse agradecido, orando a Dios y cumpliendo todas las promesas que le haga.  No creo que eso sea todo pero para comenzar, creo que la idea es excelente.  Puedo mostrar mi agradecimiento sirviendo, ayudando a otros, dando del dinero y posesiones que tengo para su obra, siendo piadoso y ser un hombre de mi palabra.  Esto no es fácil. ¡Señor, dame las fuerzas para vivir una vida que muestre lo agradecido que estoy de ti!

El siguiente salmo es uno corto con un mensaje simple; alabemos a Jehová porque su misericordia es grande para con nosotros y su fidelidad es para siempre.  Directo y efectivo.  Esto es una buena forma de terminar un periodo de adoración.  Alabando a Dios por su gran misericordia.  Este es el salmo más corto y el capítulo más breve de toda la Biblia.  Apela primero a que todas las naciones lo alaben y luego dice el por qué.  Ya se habló de su misericordia pero qué de su fidelidad.  Una fidelidad llena de amor que no se rinde sino que continua buscando el bien para aquellos que le buscan y le aman.  Todo lo bueno en nuestras vidas proviene de Dios.  Desde lo bueno que hay en la naturaleza hasta lo bueno que viene de la cruz para nuestras almas.  ¡Te alabo Dios por tu misericordia y fidelidad!

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