Salmo 140: Protégeme de los violentos

“Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos, los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas.”  Yo creo que me puedo identificar con esas palabras de David.  Yo quiero que Dios me libre de los malvados, de los que están haciendo siempre el mal, y que en todo tiempo están buscando pleito.  No creo que quieran matarme, pero no pienso que me deseen el bien.  ¡Solamente Dios puede librarme de ellos!  También quiero que me proteja de aquellos que sólo quieren verme fracasar.  Dios es mi escudo y mi protector y le pido que escuche mi ruego.  ¡Necesito a Dios!  Tal vez, del que Dios tiene que protegerme más que nada, es de mí mismo.  Dios es mi poderoso salvador.  ¡Sálvame de mis enemigos y de mí mismo!

El salmista le pide a Dios que no permita que los malvados se salgan con la suya.  “No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca.”  El salmista reconoce que aún el malvado está bajo la autoridad de Dios y por eso le pide a Dios que no permita que sus planes se hagan realidad.  Nosotros le servimos a un Dios todopoderoso que aún el maligno no puede hacer nada si Dios no se lo permite.  ¿Por qué Dios se lo va a permitir?  Puede haber muchas razones pero yo sé que al final todo, ha de ser para el bien del reino, si yo soy obediente a la palabra de Dios.  Eso no quita que yo le pida a Dios que no permita que me hagan daño.

David no va a concluir el salmo sin antes pedir que les pase a sus enemigos lo que le desean a él.  No creo que sea mala idea orar así.  Es pedirle a Dios que les haga a ellos conforme a sus deseos para otro.  Si desean bien, que reciban bien pero si lo que desean es hacer daño y mutilar, que exactamente eso les pase a ellos.  Hay que amar al enemigo y bendecir a los que nos maldicen, pero eso me parece que es más para proteger nuestro corazón.  Ellos pueden hacer lo que quieran pero no deseo que en mi corazón haya resentimiento y odio.  Por eso oro a favor de mis enemigos porque quiero proteger mi corazón para que continúe inclinado a Dios.

Dios actuara conforme a su justicia con el malvado.  Aquí o en la vida venidera, el violento tendrá que comparecer ante el tribunal de Dios y Dios actuará justamente.  El responderá  por sus acciones a menos que hayan sido borradas por la sangre de Cristo.  Mi confianza está puesta en la justicia de Dios.  “Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados.  Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.”  ¡Alabado y glorificado sea el nombre de Dios!

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