Salmo 143: No te escondas de mí

“Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos; respóndeme por tu verdad, por tu justicia.  Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.”  Son muchas las veces que ésta ha sido mi oración en mi vida.  Deseo que Dios escuche y responda a mi petición, que tenga misericordia de mí y no trato de justificar mi maldad.  Al fin de cuentas, nadie puede acercarse a Dios y considerarse inocente.  Si Dios nos llamara a cuentas, seríamos encontrados faltos porque nadie consigue ser aprobado por Dios por sus propios méritos.  Por eso es mejor lanzarse a los pies de Jesús y pedir misericordia.

¿Qué mejor momento que pedir misericordia que cuándo se nos persigue?  En los momentos que la gente se levanta en nuestra contra sin justificación, nos deprimimos y nos sentimos turbados.  Esos son los momentos en los cuales tenemos que recordar lo que Dios ha hecho por nosotros, y reflexionar en su creación y en todo lo que ha hecho.  Es increíble cuanto aumenta nuestra sed por Dios cuando hacemos esto.  Queremos encontrarle y que satisfaga nuestra sed de él.  ¡Nosotros no somos fieles, pero él si lo es!

Nuestra petición a Dios es que “Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.”  El salmista desea que cada nuevo día de su existencia, Dios le haga saber que lo ama y le diga lo que debe de hacer.  Deseo que Dios siempre me muestre cuál debe ser mi conducta porque deseo poner mi vida en sus manos.  Deseo que me enseñe hacer su voluntad y que me llene de su Espíritu para que éste me dirija hacer el bien.  Deseo que Dios me proteja, me salve de mis enemigos y me traiga paz.  ¿Estoy pidiendo poco?

El salmista al final da una razón para pedir protección, “Porque yo soy tu siervo.”  De momento, puede sonar un poco arrogante para nuestros tiempos pero en realidad no lo es.  El siervo o esclavo, está bajo la protección de su maestro y puede pedirle a éste que acabe con sus enemigos.  Tenemos que confiar en su poder y su justicia.  Si buscamos y servimos a Dios, somos sus siervos y por eso estamos bajo su protección.  Por eso es que “Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia.”   ¡Amén!

2 Comments

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2 responses to “Salmo 143: No te escondas de mí

  1. José Santana

    Amén y Amén.

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