Salmo 147: No hizo lo mismo con todas las naciones

Los  últimos cuatro salmos fueron creados para celebrar la reconstrucción de Jerusalén.  Comienzan y terminan con alabanzas y adoración.  El salmista en este declara que Dios cuida a todas sus criaturas pero especialmente a su pueblo.

Una de las cosas que uno puede estar seguro es que es bueno cantar himnos para alabar y glorificar a Dios.  Uno se siente refrescado, revitalizado y transformado cuando eleva alabanzas a Dios. “Alabad a JAH, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.”  Cuando alabamos a Dios, lo bendecimos y recibimos bendición.  Le damos honor a Dios pero a la misma vez recibimos honor porque demuestra que somos parte de su pueblo.

En medio de la alabanza de su pueblo grandes cosas suceden, Dios se mueve y actúa a nuestro favor.  Dios es omnipotente, omnisciente y omnipresente.  Por eso es que él “cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.”  En su sabiduría, Dios decidió exaltar a los humildes y humillar a los malvados.  En ocasiones nos gustaría ver esto aquí pero no debemos olvidar que Dios no está limitado por el espacio y el tiempo.  El malvado recibirá su recompensa en el tiempo de Dios.  En medio de los desastres que en ocasiones encontramos en nuestras vidas, el salmista quiere que sepamos que a Dios si le importa.  Todo lo que nos rodea funciona porque Dios está actuando continuamente aún cuando ni lo sabemos.  El salmista nos da la terapia de las estrellas.  Si Dios puede contar las estrellas, el es poderoso para sanar a los que tenemos roto el corazón.  No solamente tiene el poder pero también tiene el entendimiento para hacerlo.  Si esta comparación nos hace sentir insignificantes, el salmista lleva la terapia a un paso adicional.  Nos dice que Dios conoce el nombre de cada estrella.  Aquél que conoce cada estrella individualmente, también conoce individualmente a aquellos que somos su pueblo.  ¡Aleluya!

Cada día que pasa, nosotros recibimos una montaña de bendiciones de parte de Dios.  Cuando vienen problemas somos rápidos en pensar porque Dios lo permitió pero sin embargo en nuestra vida diaria no se nos ocurre pensar de la misma manera que todo lo bueno viene de él.  Él se reveló a su pueblo, “Ha manifestado sus palabras a Jacob, sus estatutos y sus juicios a Israel.  No ha hecho así con ninguna otra de las naciones . . .”  ¿No debería eso motivarnos a alabar y glorificar su nombre?

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